Los bondis perdidos que encuentro camino al ruedo fogoso. Enjutos. Heridos. Herrados de orín. Sudan sus hules de pavor. El negro los percude. Ni de cerca. Ni ahí. Esto así, el retorno de Mefisto
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martes, 26 de marzo de 2013
viernes, 19 de junio de 2009
(efecto zonda) y fotito del paño gastado
-Hola Luis, cómo estas? -
-Todo bien.-
- Me alegro-
(No! No te podés alegrar! No te importa como me va y a mi no me importa tampoco que te importe!)
-qué querés?-
-bueno, que trates de cambiar el acuerdo porque desde que vos estas con tus planteos se va el negocio a la mierda!-
(Ah, y me decís que te alegrás? Boludo!)
-Me traés la cuenta?-
-A ver, son 98,53 pesos-
-te pedí la cuenta, me la traés?-
-Se.-
(no necesito que me demuestres tus habilidades para sumar sin usar los dedos y que te dé siempre de más)
-Ah, que sea un ticket o factura, ok?-
-Que tal me quedó?-
-para el culo-
-no ves que no se te puede preguntar nada a vos!-
-no... y..?-
-porque no te vas a la mierda?-
-no me dijiste que no se me puede preguntar nada y volvés a lo mismo?-
-porqué el piloto se levanta y va al baño en pleno vuelo? A quien deja mirando el camino? Y yo no puedo sacar mi sueter en la gabeta?-
-por que él manda, es el comandante! Y no se saque el cinturón de seguridad, eh?-
-ok. A.A.C.-
- lo que?-
-Andá A Cagar!!! Y de paso te culpo de mi resfrio-
miércoles, 15 de abril de 2009
Se nos está yendo Massera (o Cómo se prepara el obituario de un reverendo hijo de puta)
“Infinitos puntos, infinitos planos, infinitas rectas“ decía la Farías mientras impartía desde los claustros del Proceso una matemática lavada que no incluía profundizar en los conjuntos y subconjuntos que después supimos podrían llegar a ser interpretados como estructuras subversivas; o cuando la Hormiga que nos daba Merceología con la misma excitación de un orgasmo omitía mencionar las células madre para no confundirlas con las células terroristas; o cómo olvidar al grandísimo profesor de Derecho Dr. Francisco Casiello cuando festejaba sin reservas a aquél alumnito prolijito que acertaba al mencionar a la Comisión de Asesoramiento Legislativo (esa junta de soldados borrachos que reemplazó la corruptela libertina de la Legislatura nacional); y podría mencionar decenas de malos ejemplos de mis años procesistas en la secundaria.
Esta tarde entro en la web y me entero que uno de esos señores que guiaron el sentir patriótico salvaguardando el ser nacional está –al fin- por cagar la fruta. Y lo malo es que me alegro. Como no quiero injuriarlo muerto, me apuro a expresarle mi más repudiable recuerdo y quedar a la espera de que por lo menos el ciclo evolutivo de la vida los vaya sacando de esta tierra para no respirar el mismo aire.
Por lo demás, me siento a esperar en breve a leer, ver y escuchar cómo los medios reflejarán el deceso del ex almirante. Reírme o indignarme (espero que como muchos que tenemos algunos años) del tratamiento que le darán muchas de esas empresas periodísticas que supieron adular, festejar, asentir, censurar, felicitar, agraciar, potenciar, complotar, etc. en su nombre.
A modo de bonus track seguidamente adiciono algún texto que sale publicado en hasta hoy http://es.wikipedia.org/wiki/Emilio_Massera y espero que pronto se complete la biografía.
Massera se separó del gobierno el 16 de septiembre de 1978, cuando aun le faltaban dos años para terminar su Comandancia para dedicarse a la política. Tras el fin de la dictadura, fue investigado por el organismo creado ad hoc específicamente encargado de la instrucción sobre la guerra sucia y el terrorismo de Estado, la CONADEP; el 16 de enero de 1983, se presenta como candidato a Presidente de la Nación por el Partido para la Democracia Social, pero el 21 de junio del mismo año es detenido por el Juez Federal Oscar Mario Salvi por la presunta participación en la desaparición del empresario Fernando Branca, con lo que fue así imposibilitado para participar de la contienda electoral. El 22 de abril de 1985 fue juzgado por violaciones a los derechos humanos, asesinato, tortura y privación ilegal de la libertad, y condenado a prisión perpetua y pérdida del grado militar por los siguientes delitos: 3 homicidios, 12 tormentos, 69 privaciones ilegales de libertad, y 7 robos. Sin embargo, el 29 de diciembre de 1990 fue indultado por el entonces presidente Carlos Saúl Menem, y recuperó la libertad hasta 1998, cuando fue nuevamente puesto en prisión preventiva por causas relativas al secuestro y denegación de identidad a menores durante su gobierno. La orden dictada por la juez María Servini de Cubría se basaba en que la apropiación de menores y los restantes cargos imputados están considerados delitos contra la humanidad, por lo que no son pasibles de prescripción.
En 2001 el juez federal Gabriel Cavallo declaro anticonstitucionales las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que habían paralizado los juicios contra militares de rango inferior al de coronel durante los 15 años anteriores. En 2002, tras el estallido de un aneurisma cerebrovascular, fue ingresado al Hospital Militar Central de Buenos Aires. Las secuelas del mismo llevaron a que el 17 de marzo de 2005 fuese declarado incapaz por demencia, y se suspendieran las causas en su contra.
http://www.criticadigital.com.ar/index.php?secc=nota&nid=21815
El represor y jerarca de la última dictadura militar, Emilio Eduardo Massera, fue internado en el Hospital Naval al padecer ciertas dificultades cardíacas. Ahora su familia espera los resultados de nuevos estudios.
jueves, 2 de abril de 2009
ostentando sublime majestad
Siempre fantaseó con la idea de salir en los medios aunque más no fuera detrás del arco gritando un gol de media cancha, de mozo en Las Cuartetas o de extr
a en una escena de Sol de Otoño. La timidez le jugó invariablemente malas pasadas. No era capaz de articular una frase de corrido y menos aún de controlar el tartamudeo en todos los exámenes. Algunos dicen hicieron falta varios estímulos para empujarlo a su ganado y mantenido amor. La cuestión es que los acontecimientos se precipitaron y él milagrosamente estaba ahí: es como si el oráculo lo hubiera señalado, empujado con el índice despertando su pequeño destino y pidiéndole que solo supiera interpretarlo. Envuelto de ansiedad y saciedad esa noche aceptó compartir la cena con los padres de su novia. Todo transcurrió afablemente, podría decirse que ostentando sublime majestad. Aún así, para no mermar en su tibieza y haciendo como podía camino al andar, prefirió volver esa noche a su casa en micro por lo que guardó la moto en el garaje junto al auto de su suegro. Se despidió de Yami como si se fuera a la guerra; besos, lágrimas y mocos; y más mocos. Todos sabían dónde, cómo y porqué iba a estar. La rutina de sus funciones no pasaba por pernoctar en su hogar, pero algún amigo con influencias le permitió alterar el orden de ese día. Llegó a su departamento y revisó una y otra vez el uniforme. Impecable. Su madre asumió como propia la responsabilidad por cada arruga impertinente, cada botón sin brillo o la martingala desajustada y el juicio de la historia. Aún con la tranquilidad del apoyo materno no durmió bien. Sed, hambre, ansiedad, calor, frio: todo y las horas que nunca pasaban. Primero un jugo, una manzana, un yogur. Fasos y birra. Hasta que se desplomó por casi una hora: eso no fue dormir. No descansó bien, para nada. Esa mañana le habló a su espejo más que siempre pero no lo convenció. Ducha larga y pensativa. Toallón y rápido a enfundarse de gala. No había cabello para peinar ni barba que rasurar. Todo parecía en orden. Besos mil. Se fue en auto con su padre hasta el primer control. El visado de rutina y seguridad. La credencial bailaba en su bolsillo mientras que impertinencia de un recuerdo tonto lo atacó transitando los interminables pasillos del majestuoso edificio. Sonrió involuntariamente cuando recordó por primera vez del regalito que Yami le había puesto en su mochila la noche anterior: un slip blanco, chiquitito, más que sugerente destinado a protagonizar la gala. Volvió a reír se acordó que atropelladamente se desvistió esa misma mañana para llevarlo con el mismo orgullo que su uniforme. Los nervios seguían haciéndose sentir cuanto más se acercaba al salón principal. Más controles y más órdenes expresas de no abandonar la custodia bajo ningún motivo y hasta nuevo aviso. Nervios y sudores involuntarios. Ahí estaba él, ese granadero recio, esculturalmente impávido, inmutable que tenía la misión, el orgullo, el honor entre unos pocos elegidos de custodiar el féretro del ex presidente en la impresionante capilla ardiente. Nervios por todos lados haciéndole estragos. Se abrieron las puertas del salón para el ingreso de los familiares y amigos más cercanos del muerto. Más nervios. Detrás de esa gente llegarían los flashes que tanto esperó para retratar cien y mil veces la escena del difunto y sus custodios de la patria. No pudo ser para él. Una fuerza incontenible avanzaba desde más allá de sus entrañas. En cuestión de segundos el inmaculado calzoncillo estalló en un avasallante torrente de sentimientos gástricos que no hicieron más que doblegar en retorcijones infinitos a su portador para escándalo de la sala. No consta -hasta el momento de redactar esta crónica- si algún fotógrafo capturó la escena. Gloria al granadero caído en desgracia.
a en una escena de Sol de Otoño. La timidez le jugó invariablemente malas pasadas. No era capaz de articular una frase de corrido y menos aún de controlar el tartamudeo en todos los exámenes. Algunos dicen hicieron falta varios estímulos para empujarlo a su ganado y mantenido amor. La cuestión es que los acontecimientos se precipitaron y él milagrosamente estaba ahí: es como si el oráculo lo hubiera señalado, empujado con el índice despertando su pequeño destino y pidiéndole que solo supiera interpretarlo. Envuelto de ansiedad y saciedad esa noche aceptó compartir la cena con los padres de su novia. Todo transcurrió afablemente, podría decirse que ostentando sublime majestad. Aún así, para no mermar en su tibieza y haciendo como podía camino al andar, prefirió volver esa noche a su casa en micro por lo que guardó la moto en el garaje junto al auto de su suegro. Se despidió de Yami como si se fuera a la guerra; besos, lágrimas y mocos; y más mocos. Todos sabían dónde, cómo y porqué iba a estar. La rutina de sus funciones no pasaba por pernoctar en su hogar, pero algún amigo con influencias le permitió alterar el orden de ese día. Llegó a su departamento y revisó una y otra vez el uniforme. Impecable. Su madre asumió como propia la responsabilidad por cada arruga impertinente, cada botón sin brillo o la martingala desajustada y el juicio de la historia. Aún con la tranquilidad del apoyo materno no durmió bien. Sed, hambre, ansiedad, calor, frio: todo y las horas que nunca pasaban. Primero un jugo, una manzana, un yogur. Fasos y birra. Hasta que se desplomó por casi una hora: eso no fue dormir. No descansó bien, para nada. Esa mañana le habló a su espejo más que siempre pero no lo convenció. Ducha larga y pensativa. Toallón y rápido a enfundarse de gala. No había cabello para peinar ni barba que rasurar. Todo parecía en orden. Besos mil. Se fue en auto con su padre hasta el primer control. El visado de rutina y seguridad. La credencial bailaba en su bolsillo mientras que impertinencia de un recuerdo tonto lo atacó transitando los interminables pasillos del majestuoso edificio. Sonrió involuntariamente cuando recordó por primera vez del regalito que Yami le había puesto en su mochila la noche anterior: un slip blanco, chiquitito, más que sugerente destinado a protagonizar la gala. Volvió a reír se acordó que atropelladamente se desvistió esa misma mañana para llevarlo con el mismo orgullo que su uniforme. Los nervios seguían haciéndose sentir cuanto más se acercaba al salón principal. Más controles y más órdenes expresas de no abandonar la custodia bajo ningún motivo y hasta nuevo aviso. Nervios y sudores involuntarios. Ahí estaba él, ese granadero recio, esculturalmente impávido, inmutable que tenía la misión, el orgullo, el honor entre unos pocos elegidos de custodiar el féretro del ex presidente en la impresionante capilla ardiente. Nervios por todos lados haciéndole estragos. Se abrieron las puertas del salón para el ingreso de los familiares y amigos más cercanos del muerto. Más nervios. Detrás de esa gente llegarían los flashes que tanto esperó para retratar cien y mil veces la escena del difunto y sus custodios de la patria. No pudo ser para él. Una fuerza incontenible avanzaba desde más allá de sus entrañas. En cuestión de segundos el inmaculado calzoncillo estalló en un avasallante torrente de sentimientos gástricos que no hicieron más que doblegar en retorcijones infinitos a su portador para escándalo de la sala. No consta -hasta el momento de redactar esta crónica- si algún fotógrafo capturó la escena. Gloria al granadero caído en desgracia.martes, 25 de noviembre de 2008
Muriendo un 25
Cada uno de todos los días del año de todos los años que transito puede ser recordado como el día de mi muerte, mientras no lo viva y le quite oportunidades al final. Es como que cada día que pasa la muerte pierde una chance de hacerme suya y esa frustración la hace más irascible. Me puedo morir un 25 de noviembre de uno, dos, doce, veinte, pero no cien años. Será el 2009, 2010, 2020, 2028, pero no será en el 2108. Me pude morir este 25 de noviembre desde que empezó el día o también lo pude hacer en cualquiera de esos cuarentitrés 25 de noviembres anteriores. No me morí el 24 de noviembre de 2008, ni siquiera el 25 de noviembre del 2008 a las 20 horas. Me puedo morir todavía este 25 de noviembre y para eso la muerte se tiene que apurar porque le quedan menos de cuatro horas. Vengo practicando hace ya más de veinte años un asesinato con la fuerza de la mente pero no me sale; y eso que más de varios me han advertido que no le desee la muerte a nadie; será que no es mi fuerte acabar con la existencia de los demás por medio de la telequinesis pero parece ser que con otros funciona sino tendría que considerar estériles las recomendaciones de mis amigos para no forzar mis malos pensamientos. No prometo volver a intentarlo. Creo que disfruta conmigo viéndome desearla, deseársela o deseármela. Cuando sonríe, me preocupo. Cuando llora, la gozo. El día que llore y goce con ella, no estaré para contarlo.miércoles, 19 de noviembre de 2008
Reflexiones lácteas
¿El que se quema con leche ve una vaca y llora? O será que “El que se leche con quema, ve una llora y vaca”; “El que se llora una vaca, ve leche y se quema”; “El que se quema con una vaca, ve leche y llora”; “El que llora con vaca, quema una leche y se ve “.No somos canes (o sí?), no nos condicionemos porque hace un siglo a Pavlov le salió bien la prueba de la campanita, la saliva y el perrito ruso cagado de hambre.
Conductismo con los sentimientos? las pelotas de Mahoma!
En defensa de la vaca y la leche caliente creo que a veces te quemas tanto que tenés el paladar curtido; a veces no hay tantas vacas para llorar por siempre; a veces las vacas que ves no son lecheras y te das cuenta que lloras al pedo; a veces deberías sentarte a mirar la vaca mientras se enfría tu leche.
(De "Regresiones de un Lactante Adulto", Cap. V, Edic. EdipoRex)
martes, 11 de noviembre de 2008
Intimidades de una rata enamorada (traiciones de un psicólogo ratón)
Sesión del Lunes 10/11 - Consulta n* 21 - (falta firma en comprobante de coseguro - reclamar)
"Me sentí transitar el peor de los mundos acosada por la bajeza de mis instintos; de repente padecí una sucesión de pensamientos confusos, pardos y contradicciones grises de especie y de género que cejaban la luz de mis últimos amaneceres en la cueva. Envuelta en ansias de ser una presa, una mañana de octubre me dejé raptar simulando burdas resistencias que no hacían más que poner en evidencia los calores acumulados. Así, empapada en sudor ajeno, remoto, desconocido, me sumergí incontrolable por convicción, por instinto, por roedor. Entonces amagué una falsa negativa mientras contorsionaba mi diminuto pensamiento rociado de viejos vicios, propio de carencias heredadas. Reí mucho, reí que no era poco. Cejé pudores, postergué venganzas, oculté miserias y volé."
Diagnóstico: Sigue con una marcada tendencia a sobreestimar algún ejemplar de su especie que aún no se anima a identificar; abandona paulatinamente conductas esquizoides, pero gusta de la lujuria nocturna y se empecina en planear como murciélago. Cuesta no aventurarle un final suicida. Se aconseja continuar el tratamiento.
(De L'arcòn du Mephist - http://el-arcon-de.mefisto.blogspot.com )
miércoles, 22 de octubre de 2008
DISTORSIONES TEMPORALES
Y trasciende el tiempo la vida la puerta la mano el amor (todo junto, así, sin comas que los condicionen). Y derriba el reloj la muerte la pared el vacio el odio (condenados a permanecer unidos). Y abre paso a su paso cegado por su ímpetu, inconciente, salado, avasallante, rojo, irrumpe imprevisible y no concibe límites. Llega entonces por fin, se monta en el futuro y cabalga con furia y desenfreno propios del jinete apasionado por domar la más salvaje de las bestias. He ahí toda su argucia, sus dones, sus dotes, su empeño y su imaginación para que el fluir de las horas no sea más que un pícaro guiño de aprobación. Esa avanlancha de euforias encontradas paradojicamente detiene al mundo; disfruta el placer del placer y vuelve a arrancar pero ahora el devenir no fluye descontrolado solo respeta el compás del ansiado ritual. ¿Será contradicción o contrasentido a contramano por contratiempo a contrarreloj? (Este último interrogante absurdo no va, debería tacharlo, pero sucede que este blog no desanda sus palabras así que solo me resta implorar que no lean lo que no quise escribir!; quizás esas contras sean interrogantes que contradicen contraindicaciones!!)domingo, 21 de septiembre de 2008
piedemontes, piedefotos
sábado, 23 de agosto de 2008
como gárgola
A veces siento que no me hago falta y que se sacuden convulsivamente mis sentidos cada vez que en silencio contemplo el opúsculo que muta amarillo, rosa, rojo y vierte sangre espesa en el ocaso. Son llamas que se consumen por fin: negro al fin.
Me canso de sobrevolar las hogueras ardientes: ya aquellos brazos ígneos, anónimos y pecadores no claman piedad a mi pasar.
Aun estoy peor cuando de tanto ardor comprendo que soy todo estigma. Entonces poso en lo alto y agito mis alas chamuscadas; entonces reposo en lo bajo y descanso en paz.
Busco el fin.
viernes, 22 de agosto de 2008
dueño del tiempo
En la senda del tonto lo veo; aquel que despareja su andar por solo sentirse un instante dueño del camino. Es ahí donde se me figura un gigante, un verdadero titán que llega al burgo invocando poderes indemostrables de los que abusa por el terror que derrapa. Todo teme y todos temen.
Se detiene el tiempo dudoso de sí y se acobarda el sol que no se anima a salir. Son los letreros que se apagan a su paso, uno tras otro, cual si fueran antorchas sacrificadas en un ritual de sombras. Y son las aguas de las fontanas grises del bulevar que dejan de danzar sumisas, temerosas haciéndose lagos improvisados. También son los jacarandáes en miles de flores siempre dispuestas a un suicidio colectivo convertidas en alfombras de vida, los que ahora contienen el vuelo breve en honor a su presencia. Son deliciosos humos, aromáticos vapores y asfixiantes escapes es decir que son asados, lavaderos y camiones. Y son vómitos contenidos, llantos declamados y meadas impunes es decir que son cenas, amores y olvidos. Si un gorrion presumido que se creyó águila por día en la ciudad pudo lograr esto, por qué yo no salto y le pongo fin?
Se detiene el tiempo dudoso de sí y se acobarda el sol que no se anima a salir. Son los letreros que se apagan a su paso, uno tras otro, cual si fueran antorchas sacrificadas en un ritual de sombras. Y son las aguas de las fontanas grises del bulevar que dejan de danzar sumisas, temerosas haciéndose lagos improvisados. También son los jacarandáes en miles de flores siempre dispuestas a un suicidio colectivo convertidas en alfombras de vida, los que ahora contienen el vuelo breve en honor a su presencia. Son deliciosos humos, aromáticos vapores y asfixiantes escapes es decir que son asados, lavaderos y camiones. Y son vómitos contenidos, llantos declamados y meadas impunes es decir que son cenas, amores y olvidos. Si un gorrion presumido que se creyó águila por día en la ciudad pudo lograr esto, por qué yo no salto y le pongo fin?lunes, 21 de julio de 2008
Ramera del sol.
Justo en el momento bestial, en ese punto límite y fatal, la huella me abandona y decide ser su propio camino; segura de sí misma detesta las sendas mal trazadas que otros rumbearon a la deriva: aborrece de los llanos desvirgados; peor aún mi sombra -eterna fámula hasta hoy, falsa y servil- prefiere el horizonte incierto y sigue incondicional a esa huella traidora: me abandona sin mirar atrás: ramera del sol. Un eje partido, una esperanza desvanecida: aun de pie e inmóvil me condeno porque estoy convencido de que pereceré cuando agonice el crepúsculo; perdido, abandonado sin mi sombra y sin mi huella: putas de otra vida.

(Zoológico de Mendoza, sábado 19 de julio de 2008)
miércoles, 25 de junio de 2008
Las trágicas consecuencias del "Efecto Cucharita"
Cuando el cueco se abstiene, devienen fiebres insólitas.Los fríos de Junius no pueden con algunos fuegos que encendió Mefisto en los Idus marzianos. Ya la paz otoñal hizo su intento y huyó avergonzada dejando caer su manto de impotencia.
Nadie teme que los frecuentes visos húmedos siquiera turben su intensidad: porque es alabanza de los fieles ofrendar el sudor de sus cuerpos.
Loas al que arrastra las brasas y se consume eternamente sin agotarse nunca. Arde sin más y condena: Julius será la estiba de muchos y mes de sol. Y fue así que el Toblerone (amargo y suizo) se escurrió en las fauces impías como magma.
lunes, 9 de junio de 2008
flátuos sórdidus
En las sagradas escrituras nada se menciona acerca del futuro de los cuervos del Nilo ni de las marcas indelebles del Paso de Tron; muchos pensaron que su destino estaba atado al de Bintho pero se dieron cuenta que después del avance impostergable del Sihn todo cambió sin más. Un trozo de paño desplegado sobre la piedra ritual le marco a Druath señal del abismo que le esperaba. Cantó fuerte y avanzó sobre el cielo; lloró desconsoladamente elevando miles de plegarias difusas, incoherentes y sin destino. Harapiento y envuelto en dolores de ausencias inmutables, alzó su alma nuevamente sin margen para el vuelo. domingo, 1 de junio de 2008
I BRAVI SIGNORI

Un signore di Scandicci buttava le castagne e mangiava i ricci.
Un suo amico di Lastra a Signabuttava i pinoli e mangiava la pigna.
Un suo cugino di Pratomangiava la carta stagnola e buttava il cioccolato.
Tanta gente non lo sa e dunque non se ne cruccia:
la vita la butta via e mangia soltanto la buccia.
sábado, 5 de enero de 2008
En tránsito
-Soy nómade impío de la vida; cuanto más viejo más errante: que... ¿no debiera ser al revés?-
-Probablemente. Pero no está en tu meta cambiarlo-
-Vagando por lunas y soles, mudando lechos y techos, ...-
-Eso es un jugueteo tonto de palabras, un escapismo-
-Me siento volviendo siempre a lugares comunes de los que nunca me fui-
-Cuántos tiempos devora tu andar? -
-A tu duda existencial tienes el tupe de agregarle tu bagaje seductor? -
-No ofrezco lo que no puedo dar, pero no voy a dar lo que no quiera: esas son las reglas-
Plegó su mapa líquido,me miró burlonamente y atravesó el espejo dejándome sin imagen.
miércoles, 3 de octubre de 2007
DESTINO: ROSOLINI
Luma había decidido esa tarde desde su perversa ignorancia que mi inmediato lugar en el mundo urgente de las próximas horas fuera la cómoda poltrona a mitad de ubicación dentro de un interminable bus de larga distancia que rezaba en su frente un destino para mi desconocido en distancia y tiempo: Rosolini. Estación terminal: Letargo obvio, pero aveces provocado: no encontré al culpable. El pobre reloj central: Caían vencidas las agujas del tiempo, pero aún mas lento que lo habitual; los minutos se tomaban su tiempo para no morir; los tiempos restantes se negaban saldar a tiempo las cuestiones de impaces. De pronto percibí algunas grietas de perdón que cruzaron mis últimas imágenes de Cirio revolcándose de culpa en el fango de sus propios lamentos. Quizá haya sido demasiado tarde para comprender que solo una parva de falacias no es suficiente para arrancar entrañas de rencores acopiados anarquicamente. Líquido lúpulo, tocino ilegal más bromato y me entregué al transportador inconciente, hijo de un nadie irreverente que supo hacerle sentir la falta total de autoestima cuando refregó su rostro fresco en una montaña de mierda de sabias enseñanzas que no supo comprender. Hora de partir, cuanto menos de dejar de estar ahí. Lo consentí. Quise ser lo que él quería que fuera. Nunca antes lo habría aceptado, pero debo haber tenido motivos en
ese momento y así fue. Lado contrario al pasar, entre muro inventado -pero no por mi- y una masa humana tampoco elegida. Habló sin respuesta, labió intensamente sin argumento y balbuceó miserables dichos cargados de sinsentidos. Nunca le fui un captor de sensanciones, super obviar hasta el crepúsculo. La muerte del sol, aplacó mi ansiedad. Continuaba vomitando dichos huecos. Hicimos que la inquietud del trayecto se transformase en lecho. Dormimos pero no de acuerdo. Soñé lo que quise y sin que lo supiera. Posó su extremo en mí. Otra permisión. Así se quemaron secuencias temporales, horales. El destino mío, problamente era el mismo que el suyo. Pero el arribo no inmutó su alma, supuse erradamente. El extremo cercano inmutable y rígido no logró superarse a su lugar de origen. Hasta que en un momento que no puedo recordar cual, se fue todo el vuelo literario de este cuento .... a la mierda !!! La vieja que viajó estaba sentada junto a mí durante horas, en la butaca sobre el pasillo, yacía bien fria, pálida e irreversiblemente muerta y su rigidez cadavérica me impidió por varios minutos salir de mi ubicación al lado de la ventanilla. Todo eso mandó en minutos al carajo cualquier musa inspiradora y descubrí mi nueva manía: la claustrofobia necrofílica.sábado, 15 de septiembre de 2007
///... Siendo las 20 horas del sábado 15 de setiembre de 2007, comparece ante mí ///
“No. Esta no es la esquina en que la me debo bajar. Me confundí cuando pasamos por la plaza Mitre; antes ahí había un puesto de panchos: justo en la salida del bar de Nico. Me levanté inútilmente y con lo me cuesta moverme”.
Quique me conoce desde hace años y creo que ya debe estar por jubilarse. Él supuso que pasaba como todos los viernes por el departamento de mi nuera, por eso me advirtió que estábamos al llegar.
“Quiere que le diga, oficial: mi idea era llegar hasta acá antes de que cambiara el turno. No tengo mucho afecto por el agente Capiello”. Recuerdo las veces que tuve que discutir con él por su mala redacción y por la pésima ortografía con que se abocaba a escribir las cuatro míseras palabras que debía completar en ese bendito certificado de supervivencia que me pide la caja de jubilaciones para poder cobrar. 

“Con todo respecto, oficial .... me dijo su nombre?, de ninguna manera es mi intención quitarle profesionalismo a sus tareas y con el sólo afán de facilitarle su labor traje mi libreta cívica con una fotocopia, el último recibo de cobro, un par de fotos de mi nietito solo y otra muy actual en la que estamos juntos en su cumpleaños, que fue el mes pasado. También para evitar barullo le traje un juego de llaves completo. En la mesada cocina está la cafetera eléctrica encendida y los pocillos a mano: tengo azúcar refinada; esta tarde horneé unos escones, fíjese están tapaditos con un repasador naranja y sería de agrado saber que les gustaron. El baño está limpio, puse el juego de toallas que gané hace mucho con mi Libretón: le recomiendo la tabla del inodoro. En mi habitación, la cama está tendida y a Luisito lo dejé envuelto prolijamente en un par de bolsas de consorcio negras y una frazada escocesa. Nunca me permití que se resfriara en casa. Mi nuera es insoportable!”.
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Non accontentarti di sopravvivere, devi pretendere di vivere in un mondo migliore, non soltanto sognarlo!






