miércoles, 8 de octubre de 2008

Kippur yon / Perdón del día

Como aquel avaro del mercado, retaceé los trozos de los mejores sueños y los oculté de mí en lo más íntimo del corazón: ese lugar al que no accedo tan fácilmente –diría- bisiestamente. Para no tentarme me predispuse a dormir contra la voluntad acérrima de mis desvelos que pugnaban torpes por ganar el mejor lugar, la mejor ubicación en mi estado de ansiedad partida. Tras penosas vueltas y grotescos revuelcos remonté imaginariamente la noche pero dormí inquieto. Dormí inquieto. E intentando explicar lo absurdo ensayé ser víctima pero no fui convincente ni siquiera conmigo, así: no fue solo ese azul oscuro obligado que solía matarme día a día, señalado por la obviedad que marca el sino de mal agüero excepto por la anunciación del ángel negro que pregona la muerte diaria del lucero tiñiendo de falso rojo el paño. Y volví a dormir inquieto; destellos amarillos, dorados pintaron mi letargo forzoso. Por más que juré a quien sabe quién y por cuánto, tanto: nada. Y las horas -antes secuenciales- perdieron su orden e ignoraron mi plegaria suicida. No logré unir esos vestigios de oniro como aquel avaro; entonces remonté los fragmentos y seguí buscando. Muchos de mis sueños llegaron a destinos inconclusos, inseguros de llevar una vida ajustada como las demás. Entonces desperté obsesionado por blandir el mástil de la desesperanza y mantenerla en alto hasta la agonía del viernes cuando impertinente, prepotente renació el optimismo. A eso me avoqué con la misma amargura inexistente y a veces robada a otros; desesperado buscando el llanto distante, solo y destellante como aquel arbusto navideño que aún subsiste a la vera del camino a El Colorado como hace -por lo menos- tres años.
Lamento reconocer que en mi afán por sostener una actitud doliente me esforcé cuanto pude por caer en la desdicha, en la desesperanza que motiva el vacìo, pero brevemente fui feliz. Otra vez será.
Non accontentarti di sopravvivere, devi pretendere di vivere in un mondo migliore, non soltanto sognarlo!