
Andando, atropellando y maldiciendo el pasado que no quiere dejarme;
camino altanero solo, sordo y ciego cuando mis pies no vuelven a sentir;
levanto vuelo cuando el suelo me abandona y no hay nada que me sopese;
sonoro a veces, sometido otras, solano aunque es la noche;
sublime al sentido del aire que golpea mazazos de recuerdos;
una avalancha de perdones que contiene el duelo de un sí complaciente;
crítica al otoño que llega justo cuando no estoy.