miércoles, 10 de septiembre de 2008

sabor a negro mate áspero y fútil.

Esquivo oscuro lejano sombrío turbio muy gris muy triste todo junto así sin comas como se ve esta vida y con sabor a negro mate áspero y prohibitivo para ellos; profano y fútil, descubrió que el se esconde por los siglos detrás de la mentira que otros edificaron y merodea de vez en cuando al sol restándole verdades con la irreverente convicción de que perderá el cuerpo y también el alma. Sabe de eso porque no hay manera de detener esa despedida; malditos designios! adoradores de la simulación!; una vez que se palpa cercana pero con un método sorpresa desborda y muere al instante la furia mutada en realidad aparente; y desde ya empieza a despedirse sin temor, midiendo la palabra; el vaso volcado sin querer es signo de que quiere ser algo más que un signo; el rito del protagonismo profana las intenciones y deja la sensación de adulterios reconocidos. Y todo porque está convencido que allí no lo ven y entonces confía en soltar la clave de acuerdo a sus tiempos: todos lo saben, conocen mucho más de lo que supone pero le perdonan impensadamente la vida; porque la vida es más y por ella debería rotar sobre si mismo y quebrar las locuras obviamente enajenantes que lo encaminan a la muerte como opción de salvación.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Silencios en crisis

Se escuchó solo eso porque la angustia lo cubrió de magma en armonía, rogando clamores profundos, negros y hediondos que son indignos de los demonios de esos que son expulsados por imberbes; entonces sí, aún en lo profundo del quejido sordo no vibró una nota: la imaginación tendió el lazo y atrajo a sí la voz muda del valle; pero fue el silencio de las montañas que disfrazado de ingenuidad me creyó al fin vulnerable y abusó torpemente de mi conciencia cuando sabía que no me iba a resistir: y resultó aunque todavía lo desconozca un vencedor derrotado. Y que paradoja: el silencio de la ciudad que fue mi ansia perfecta de todos los días, me agobia con ausencias presenciales con fluida contradicción que perdurará hasta terminar conmigo.

Es que ¿no es el mismo silencio acá o allá? ¿o sucede que hay niveles de silencio? ¿los hay desbordados de matices pardos que tornan al rojo sangre?; ¿y esos otros que se saborean agrios y cutáneos?; ¿ o aquellos silencios impregnados de aromas sexuales que derrochan sudor de goce reciente son como otros tantos que se irritan hasta perderse en espasmos de más silencios?. Como no confié en el guía y seguí el sendero solo, cauteloso, temeroso, fui cruzando los cerros hasta que logré dar con el peor de todos: el silencio transgresor, ese que debora a su paso ruidos, gritos, estruendos, estallidos, historias, histerias, explosiones, éxtasis. Imaginemos entonces un silencio ruidoso; mucho ruido, solo eso y nada más; imaginemos un silencio ruidoso que se permita concebirse a así mismo como el más loco de los silencios haciendo de sí todo lo contrario; rebelde, incauto, morboso y desesperado por violarse a si mismo.

domingo, 31 de agosto de 2008

León cansado.

Enciendo la luz, la apago. Temo por costumbre. Descarto por temor. Pero esta vez la recurrente aridez de mi vida se inunda de variaciones necias que manan del lecho mental que en su lastre deposita miserias de mi pasado. Estoy sentado solo, de pronto y de tonto me veo compartiendo mi silencio con el aire y mi música interior con los espectros de turno: lloro de impotencia porque estoy sordo. Me aburro y hago sonar en tiempo de vals un flujo de sangre azul, surcando venas y arterias: esa maldita rutina de la vida que alguna vez interrumpiré para placer del. Pero sentado sigo, solo como un feto. Solo como llegué a este mundo que no quise y colmado de soledad como alguna vez me dejaron todos. La culpa fue. Sigo solo y rodeado de libros que nunca leeré, trapos sucios, tropas sin tripas, camiones abandonados, hormigas miles de hormigas, baños tontos, ilustradores de zapatos, tordos cagones. La culpa fue, ya no es. Sentado, solo, inmóvil. En la contradicción de mi vida todo gira caóticamente a mi alrededor y contemplo sin asombro la muerte muerta de risa, pero a su vez le ofrendo inmóvil la voluntad que perdí. “Cada vez más seguido me intercambio sábanas y cadenas con mis fantasmas”, le confesé una vez a alguien. Me arrepiento. Todo sigue girando, manchando de negro claro las aristas de mi razón agonizante. Poco queda ya de ella. Siento que las sombras me alcanzan y que mi pacto con la noche ya no tiene sentido. Noche cobarde, infiel, promiscua, nefasta; que la luz del día no deje nada de vos y el sol te niegue volver. Juego al todo y pierdo cada jugada y vuelvo a jugar. Mareado ya no quiero ser el centro de lo que gira sin control, envuelto en el manto final me cobijo del frío y confío cada vez más en mi locura que en todos los cirios ardientes que has podido encender implorando que cambie. No ya; no. Más no que nunca.

sábado, 30 de agosto de 2008

El día que dejé de ser nieto / Da sicuro ci veddiamo

Ciao Marianinna! Mamma mía, que dura fuiste! Fucilli, briscola e il generale Perone. Tuviste siempre la suma del poder porque así te lo dieron tutta la parentella: tus padres, tu marido y tus hijos: Turiru y Marietta; Tommaso; Luigino, Maria y Carmelo. Mandabas porque así te lo permitieron. Hace más de veinte años el insolente de tu nieto mayor te enfrentó y nadie, nadie lo toleró: porque cambiar la realidad?. No te vi más. Llegaste dos dias después de la muerte de Evita y por mas de medio siglo viviste en esta tierra hasta que este invierno se cansó de vos y te dijo basta!. Setiembre no quiso que festejaras tus 92.
Buon viaggio, Marianinna! da sicuro ci veddiamo !

viernes, 29 de agosto de 2008

La memoria del olvido

Mil veces estuve cansado de todo como hoy, pero hoy mil veces más. Tengo dentro de mi vacíos llenos de miseria y de fracaso: por eso prefiero esta noche rozar con el dorso de mi mano el rostro frio del olvido para que pierda su memoria y entonces recuerde todo. Eso quiero: un olvido que fluya eterno y sin memoria para que me recuerde tortuosamente y por siempre todo lo que hice mal. Y quiero más aún. Por eso, postrado y a la vez alzado con todas mis fuerzas inútiles me digo a mi mismo: sería bueno que siempre fuera tarde para tomar conciencia del hoy; pero no: el tiempo sobra. Vuelvo a sentirme derrotado por esa mezcla de recuerdos falsos que abandona premisas tontas, que suelta indiferente su manto morado de vergüenza y deja caer su piadosa mácula impía e impropia de tanto besar el suelo. Es injusto y es inmoral, ese sueño ausente que me tortura con un clamor de paz, condenándome a días eternos atado a la luz y sacudiendo mi letargo tortuosamente; ese sueño disfruta que me estoy muriendo erguido mil veces de pie. Y en un horizonte inventado se filtran anchos y sin caos los pasillos del sitio que nunca terminan bien porque la distancia los condena a eternizar su senda y cobardes agotan su andar olvidando lo que son. ¿Y porqué oigo muchos ruidos y no puedo escuchar el canto del silencio? ¿y porqué los colores son siempre grises para mí cuando destellan refulgentes para esa gente que aplaude? Si ellos lo ven y yo veo los veo que lo ven, estoy al margen de todos y poco me queda por andar. Sucede siempre y a la vez al pie del valle y en la cima del cielo. Falta menos. Ojalá me equivoque. Ojalá no.

jueves, 28 de agosto de 2008

Desde Chacras

Tan bizarro que probablemente cualquier enjuague imaginativo lo convertiría en creible. Veteranos, cada uno en lo suyo. Las investigaciones complejas en un país simplificado por una parte y los pliegues dolorosos de una guerra insólita y vergonzosa por otro lado. De raíces o etnias y de lenguas o dialectos muy diferentes unieron sus ganas de seguir hace más de tres décadas en un cruce casual en la San Francisco de Carter: nadie los separó. Hoy viven mansos y tranquilos el otoño de sus días quizás con alguna flor que anima a interrumpir un invierno inevitable.

sábado, 23 de agosto de 2008

como gárgola

A veces siento que no me hago falta y que se sacuden convulsivamente mis sentidos cada vez que en silencio contemplo el opúsculo que muta amarillo, rosa, rojo y vierte sangre espesa en el ocaso.
Son llamas que se consumen por fin: negro al fin.
Me canso de sobrevolar las hogueras ardientes: ya aquellos brazos ígneos, anónimos y pecadores no claman piedad a mi pasar.
Aun estoy peor cuando de tanto ardor comprendo que soy todo estigma. Entonces poso en lo alto y agito mis alas chamuscadas; entonces reposo en lo bajo y descanso en paz.
Busco el fin.

viernes, 22 de agosto de 2008

dueño del tiempo

En la senda del tonto lo veo; aquel que despareja su andar por solo sentirse un instante dueño del camino. Es ahí donde se me figura un gigante, un verdadero titán que llega al burgo invocando poderes indemostrables de los que abusa por el terror que derrapa. Todo teme y todos temen. Se detiene el tiempo dudoso de sí y se acobarda el sol que no se anima a salir. Son los letreros que se apagan a su paso, uno tras otro, cual si fueran antorchas sacrificadas en un ritual de sombras. Y son las aguas de las fontanas grises del bulevar que dejan de danzar sumisas, temerosas haciéndose lagos improvisados. También son los jacarandáes en miles de flores siempre dispuestas a un suicidio colectivo convertidas en alfombras de vida, los que ahora contienen el vuelo breve en honor a su presencia. Son deliciosos humos, aromáticos vapores y asfixiantes escapes es decir que son asados, lavaderos y camiones. Y son vómitos contenidos, llantos declamados y meadas impunes es decir que son cenas, amores y olvidos. Si un gorrion presumido que se creyó águila por día en la ciudad pudo lograr esto, por qué yo no salto y le pongo fin?

jueves, 14 de agosto de 2008

el final tiene fecha

El frio no ayuda cuando las brasas abandonan su ardiente pasión. Confieso que cada domingo me siento en la vía despreocupado; me gusta sentir que viene y que avanza impertinente, voraz, directo hacia mí meneando retazos de furia contenida por la felicidad desgarrada a gritos; no para y no para y eso simplemente será la voz del olvido en segundos nada más. Poblado de dudas avanzo, suelto entonces el lazo inconciente y despotrico contra todos, esos que brindan por la falsedad de la estirpe; de pronto me paro turbado enfrente y enjuago con mentiras las lágrimas de esta noche que por instantes se hizo luz tenue y poco creible; incandescente mi alma se desnuda despreocupada frente al espejo opaco de la realidad que solo refleja mi sombra y que no es ni la mitad de lo que pretendí hasta el final que hoy tiene fecha: esto se termina para mi: no seré nada a poco de enterrarme; el primer puñado de tierra será mi reto.

domingo, 10 de agosto de 2008

El 44

Dicen que fue domingo a mediodía, frío y nublado; que fue el centro del mundo por algunas horas y que todo giraba a su alrededor. Dicen que las contradicciones primero lo llevaron a un mejor cuenco y que abandonó el cobijo que meció sus primeras formas; luego otras tantas lo hicieron vagar incierto de lecho a lecho, calentando y enfriando sin rencor. Dicen también que Cronos jugó con sus horas arrastrándolo de los cabellos por tiempos de tormenta y le simuló edades encontradas haciéndolo gozar de poder inmerecido y llorar pérdidas injustas. Dicen que dicen que guardó años de dureza, exhibió orgullo falso y valores inventados. Muy a destiempo advirtió que le mintieron cuando gritaron gloria! al cordón interrumpido: no fue así hasta muchos años después cuando verdaderamente y de cuajo se arrancó con dolor la inocencia llevándose pedazos de natura propia y ajena. Vivió una sucesión de veranos remotos acumulando siestas furtivas con distintos motivos y excitantes resultados que le fueron convocando hacia una imaginación de altura, ingenua, libre e inocente, que después cayó sórdida, recoleta, dura, reprimida; más gris y turbia. Cuando se dio cuenta que todo eso que decían no lo hacía feliz, detuvo su andar, salió del camino parejo y contorneado, y se echó a correr sin rumbo por el desierto, por el agua, por la montaña: llevando en sus manos apretadas el poco calor de una vida que se enfriaba hasta que encontró un espacio en donde abrirlas despacio aunque llorando en silencio de alegría. Desde entonces se creyó un simulador por convicción, tambien soñador errante y hasta algunas veces delirante al extremo de la provocación.Hoy teme de sí mismo: pudo hacer casi todo lo que quiso y lo inquieta creer que poco es lo que aún le falta. Creó y procreó, quiso y amó, adoptó y adoró, agonizó y sobrevivió, perdonó e hirió, convenció que del infierno se vuelve porque así lo hizo. El 44.

Non accontentarti di sopravvivere, devi pretendere di vivere in un mondo migliore, non soltanto sognarlo!