lunes, 8 de septiembre de 2008

Silencios en crisis

Se escuchó solo eso porque la angustia lo cubrió de magma en armonía, rogando clamores profundos, negros y hediondos que son indignos de los demonios de esos que son expulsados por imberbes; entonces sí, aún en lo profundo del quejido sordo no vibró una nota: la imaginación tendió el lazo y atrajo a sí la voz muda del valle; pero fue el silencio de las montañas que disfrazado de ingenuidad me creyó al fin vulnerable y abusó torpemente de mi conciencia cuando sabía que no me iba a resistir: y resultó aunque todavía lo desconozca un vencedor derrotado. Y que paradoja: el silencio de la ciudad que fue mi ansia perfecta de todos los días, me agobia con ausencias presenciales con fluida contradicción que perdurará hasta terminar conmigo.

Es que ¿no es el mismo silencio acá o allá? ¿o sucede que hay niveles de silencio? ¿los hay desbordados de matices pardos que tornan al rojo sangre?; ¿y esos otros que se saborean agrios y cutáneos?; ¿ o aquellos silencios impregnados de aromas sexuales que derrochan sudor de goce reciente son como otros tantos que se irritan hasta perderse en espasmos de más silencios?. Como no confié en el guía y seguí el sendero solo, cauteloso, temeroso, fui cruzando los cerros hasta que logré dar con el peor de todos: el silencio transgresor, ese que debora a su paso ruidos, gritos, estruendos, estallidos, historias, histerias, explosiones, éxtasis. Imaginemos entonces un silencio ruidoso; mucho ruido, solo eso y nada más; imaginemos un silencio ruidoso que se permita concebirse a así mismo como el más loco de los silencios haciendo de sí todo lo contrario; rebelde, incauto, morboso y desesperado por violarse a si mismo.

6 comentarios:

  1. Hay silencio de todo calibre, silencios multicolores, silencios alegres, silencios melancólicos, cálidos, o con alma helada, y siempre aparecen para recordarnos que decimos cosas que sentimos, aun en silencio, y que están ahí, para que cuando lo violemos, liberemos nuestro espíritu.
    Bello texto, y lindísimas fotografías que relatan silencios
    Un beso silencioso
    Gizz

    ResponderEliminar
  2. Amigo mio, hay silencios de dolores, de miedos, de infiernos, de demonios y fantasmas que quieren escapar.
    Este texto me parecio, revelador, certero, y porque no apocaliptico. La forma en que expresas las contradicciones que todos llevamos dentro y que nos esforzamos por ocultar, para que la sociedad con su falsa moralidad, no nos tilde locos, de "anormales".
    Me conmovió muchisimo leerte...
    Besos y más besos

    ResponderEliminar
  3. Ah...las fotos son geniales, que buen ojo ese fotografo...
    Un par de besos mas

    ResponderEliminar
  4. Gizela: Implacables huestes de sordos ruidos abruman y somenten hasta el ardor a los silencios más teocráticos.

    ResponderEliminar
  5. Lau: Quizas el silenco no valga mas que eso y se desgarre de risa en cuanto se entere los calificativos que obtuvo en nuestros divagues. Gracias.

    ResponderEliminar
  6. Horrible ese silencio paradòjico que describìs tan bien.
    Mas uno sòlo no aguanta mi alma,que ,ya paquidèrmica,tolera èste.
    El silencio cobarde
    el que niega
    el que tapa la mierda con un velo de gasa.Ese.Exactamente.Ese no.
    Y no es el de esta pàgina,por cierto.

    ResponderEliminar

estos que se creen con derecho a opinar ...

Non accontentarti di sopravvivere, devi pretendere di vivere in un mondo migliore, non soltanto sognarlo!