sábado, 16 de febrero de 2008

No sé cómo explicarlo

Estaba terminando un trabajo que me tenía como loco, muchos libros a mano, anotaciones y el café frio; confieso que me gusta la compu pero hoy fue un mal día para concentrarme.
Si pudiera contar las veces que elimine palabrotas, frases rebuscadas, pegatinas, menciones innecesarias o párrafos inconvenientes, en otros tiempos hubiera llenado 2 veces el cesto con bollos de papeles. Agonizando sentencié: “…por todos los argumentos expuestos, aconsejo la inmediata puesta en marcha .-“ Un garabato que sugiere una firma ( y que únicamente reconozco que es mía cuando alguien le pone mi sello!) y le di orden de impresión.
Mientras tanto, la compu escupía un aviso de mensaje nuevo. Otro más! me requiero irrrrr de acaaaa!, pero no me aguanté. Lo abrí y decía: “Asunto “21,45 Cine St. John, Sala II, Fila P, Butaca 10” , Remitente: “T-Hagen”. Noooo, cuánta pavada! porqué entra cualquier mierda en el correo de mensajes!.
Salió la impresión y apagué todo.
Ale había salido temprano de compras porque tenía en la noche una fiesta, obvio que sin mi. Eso se traducía así: viernes vespertino free hasta que me despierte el sábado el calor, el hambre o un codazo. (Ese mail no era para mi: seguro, no sé quien es!)
Senti uno de esos finales de semana que da lo mismo derramar todo el tiempo que desde el lunes intentaste estupidamente ganar a minutos: son gustos. Salí muy tarde, no quedaba casi nadie, recibí falsos e innecesarios deseos de descanso que no retribuí.
En la vereda a pesar de la hora el maldito sol aún no había abandonado su azote, marcándome los últimos latigazos de costado. (Y si era una cita? Alguien que me conoce bien y no se animo a decirme nada?) De repente recordé que Ale no volvía al departamento: había combinado sus preparativos de juerga en otro lado.
Mucha gente en la calle, idas y venidas tontas, no yendo a ninguna parte y yo tampoco. No pierdo nada, es en el centro, la cartelera no podía poner una películas más tonta en esa sala!. Dudé mil veces en entrar, caminé por el hall de entrada, compré el boleto, yiré haciendo tiempo y tratando de disimular pero quería encontrar alguna cara conocida, algún dato.
Comenzó la función y no entré. Esperé unos quince minutos para ingresar. La ceguera inicial del cuarto me demoró como un tonto en la sala: me fui ubicando y me senté en la Butaca 10 de una fila P vacía. Pasada la ansiedad, me fui entusiasmando con el argumento de la película.
En minutos se me sentaron personas a ambos lados: una pareja, chicos, otros. Terminó la película y me fui. Podría haber muerto alguien o robarme la billetera o quizas amenazarme para que el final del relato sea previsible y tonto como la plícula, pero hasta acá llegó jajaja!

2 comentarios:

  1. Lo tuyo es maldad pero se te perdona por hacer un post con un "twist in the tale". Me gustó.

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  2. A veces los finales son inciertos, capaz que no terminó....

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estos que se creen con derecho a opinar ...

Non accontentarti di sopravvivere, devi pretendere di vivere in un mondo migliore, non soltanto sognarlo!