martes, 14 de agosto de 2007

LOS NO-LUGARES, ALGUN LUGAR ENCONTRARÉ (Augé/Calamaro/Spinetta)

Un mal regalo con opción a cambio es una buena oportunidad para zambullirme en algunas de las plásticas, prolijas y perfeccionistas librerías-cadena que se reproducen con desconcertante similitud casi en los mismos NO-LUGARES, en las mismas ubicaciones de los escaparates, repisas y publicidades ya sea en el Shopping Abasto de Baires, en el Alto Rosario o en el Palmares de Mendoza. Aún cuando todo se muestra durito y previsible, no puedo dejar de imaginarme un montón de ideas impresas pidiendo a gritos, con los brazos alzados: acá estamos! llévennos! somos los del medio virtual!. Fue así que el sábado por ala tarde descubrí un librito de Antropología que me entusiasmó y que por decisión inconsulta quiero compartir algunos conceptos con vosotros. El libro se llama Los no-lugares. Espacios del anonimato [Gedisa, Barcelona, 1993], y es de Marc Augé, profesor de antropología y etnología de l'Ecole des Hautes Études en Science Sociales de París. Esto de proponerme sondear en estos temas me trajo a colación la época en que Amiel me (nos) enseñaba nociones de Antropología Filosófica dentro de la Cátedra de Filosofía II allá por 1987 (vine al caso, pero fuera de contexto, ja!). Don Marc Augé 'Ciertos lugares no existen sino por las palabras que los evocan' y alguien dice que Luis Alberto Spinetta dijo que 'Ningún lugar de hecho es bueno, cuando nadie está'. En su libro el franchute Augé escribe: 'Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar'. Un no lugar puede ser un aeropuerto, una sala de espera de un hospital, una autopista, un cajero automático, un club de vacaciones, un hipermercado, un foro virtual, los medios de transporte habitual o la casilla de comentarios de un blog. Los no-lugares están llenos de textos, de señales, de folletos, de marcas que hacen relativamente innecesaria una relación estrecha entre las personas. Éstas dialogan con los textos que hacen el no lugar, o con máquinas que dan indicaciones precisas y explícitas. Esos textos-paisaje son productores de soledad porque se dirigen a millones de potenciales lectores, sin dirigirse a ninguno en particular. Un no lugar convierte a la persona en mero elemento de conjuntos que se forman y deshacen al azar. Bueno, no a todos les importa esto del no-lugar: a mi sí. Y a propósito de lugares buscados-perdidos Andres Calamaro escribe "Estoy cansado de buscar, Algún lugar encontrare, Estoy mal herido, Estuve sin saber qué hacer, En algún lugar, te espero. Estoy cansado de esperar, Pero igual, igual no tengo a dónde ir; Ayer la tormenta Casi me rompe el corazón Pero igual, te quiero." por otro lado dice "Perdí la noción del tiempo y del lugar, No sé ni donde tengo la nariz. Será que las cosas No vuelven a mismo lugar Pero igual te espero, En algún lugar, te espero."

2 comentarios:

  1. EL MÉTODO BLOGERO AVANTGARDE DE Hugo von Hofmannsthal

    "Vuelve a mi memoria ese proyecto. Había en su fondo no sé qué voluptuosidad a la vez sensual y espiritual. Así como el ciervo acosado trata de llegar al río para echarse al agua, ansiaba yo entrar en esos cuerpos desnudos y relucientes, en esas sirenas y dríades, en Narciso y Proteo, Perseo y Acteón: quería desaparecer en ellos y vaticinar por su boca. Quería? Quería muchas otras cosas aún. Pensaba reunir una colección de apophthegmata, igual que Julio César. Recordáis que Cicerón los menciona en una de sus epístolas. Propúseme reunir cuantos apuntes particularmente memorables lograse cosechar en el curso de mi trato con doctos varones e ingeniosas mujeres de nuestra época, o con gente notable del pueblo y de personas ilustres encontradas durante mis viajes; a todo ello deseaba enlazar bellas sentencias y reflexiones de las obras de los clásicos y los italianos, así como otras galas del espíritu descubiertas en libros, manuscritos y conversaciones; y en seguida el programa de fiestas y representaciones especialmente bellos, la descripción de crímenes raros y casos de delirio, de los monumentos más grandes y originales en los Países Bajos, Francia e Italia, y de otras muchas cosas similares. La obra en conjunto debía intitularse Nosce te ipsum.
    Por decirlo en pocas palabras: concebía en aquel entonces todo lo que existe como una gran unidad: el mundo espiritual y el mundo físico no eran antitéticos, como tampoco lo eran la urbanidad y la brutalidad, arte y barbarie, soledad y sociedad; en todo vislumbraba la presencia de la naturaleza, en las aberraciones de la locura lo mismo que en los refinamientos extremos de un ceremonial español, en las torpezas de zagales como en las más suaves alegorías; y en la naturaleza todo sentía latir mi propio pulso; cuando en mi choza de caza bebía la leche espumante y tibia que una mujerona desgreñada hacía derramarse en el balde al ordeñar las ubres de una hermosa vaca de dulce mirada, sentía con ello lo mismo que cuando, al pie de la ventana de mi estudio, absorbía yo el dulce y espumante alimento que mi espíritu destilaba de un libro. Lo uno era como lo otro; no iba una cosa en zaga a la otra, ni por su naturaleza incorpórea, como de ensueño, ni por su impetuosidad terrenal. Y así recorría yo la vida entera, a diestra y siniestra; por doquier me encontraba en el centro sin advertir nunca nada que fuera mera apariencia. O bien presentía que todo era parábola, cada criatura una clave de las demás, y me sentía capaz de tomar esas llaves, una tras otra, por el asidero y abrir con ellas todos los sectores. Así se explica el título que pensaba dar a ese libro enciclopédico".

    *Incluido en "La carta de Lord Chandos y algunos poemas".
    Epílogo, edición y traducción de Jaime García Terrés. México, FCE, 1990

    ResponderEliminar
  2. La pucha ... Mirá todo lo que puede surgir a partir de la inadecuada elección que hiciera el morocho y entrador Jefe de Vendedores.-

    ResponderEliminar

estos que se creen con derecho a opinar ...

Non accontentarti di sopravvivere, devi pretendere di vivere in un mondo migliore, non soltanto sognarlo!