lunes, 15 de octubre de 2007

A propósito del vino Syrah, Shiraz o como te guste.

Soy incapaz de escribir dos renglones sobre este tema, así que copié un "enlatado" de http://www.welcomeargentina.com/vino/syrah.html. Personalmente me gusta tomar un Shiraz, Shiraz-Tannat o Shiraz-Malbec, todos de la bodega sanjuanina Callia en sus versiones Callia-Alta o Callia-Magna si es posible, mejor!
El origen del Syrah es bastante discutido y no está definido aún. La versión más difundida sostiene que es originaria de Shiraz, Persia y que tiene una antigüedad de 3.000 años.
Se dice que fue introducida en Europa a través del puerto Siciliano de Siracusa. Otra versión sobre su origen sostiene que proviene del sur de Francia.
Lo cierto es que este varietal posee fuertes taninos y es apto para la guarda prolongada en madera. Este vino de intenso aroma, sólido y austero, recuerda a especias como el clavo de olor, canela y pimienta, frutas como frambuesas, zarzamoras, higos y un dejo de chocolate amargo. Ligero y fresco, tiene una textura sedosa y un recuerdo prolongado en boca.
En nuestro país, esta variedad está teniendo una notable aceptación en la Provincia de San Juan. Marida muy bien con quesos maduros, pastas con salsas rojas, carnes, guisos y pizza. Racimo: tamaño medio a pequeño, compacto, con forma cilíndrica. Uvas: Granos elípticos de color negro-azulado de tamaño mediano. Película fina pero resistente. Pulpa jugosa y agradable. Maduración: madurez media.

HOY, UNA TARDE CUALQUIERA DE OCTUBRE

Cuando en veinte minutos en auto
estás contemplando cómo la vid es vida,

o cuando las montañas no se cansan de seducirte

con un baile de miles de soles y de sombras,y la vuelta se hace nostalgia pensando

que tal vez no es un mal lugar para morir.

(estas cepas parirán racimos de uvas que sangrarán shiraz en verano)

domingo, 14 de octubre de 2007

Robert Street, el Che y yo. (confesiones al Abad Giuseppe)

No podía comulgar esta mañana sin expiar mis culpas. Me arrodillé ante el confesionario y le dije:
“Padre Giuseppe, usted sabe que soy del 64 y Ernesto a esa altura había hecho en el Caribe algunas revueltas sin consultarme y alguien decidió que sus servicios turísticos cesaran en Bolivia. También por esos años Robert trabajaba para la Archer House, Inc, New York y la distancia no me permitía estar al tanto de sus logros literarios. Para que se diera ese encuentro hubo complicidad de mis viejos: unos delirantes setentistas y arriesgaría que sin saberlo, ausentes o casi.
Al momento en que sucedieron las cosas, uno era un inmigrante italiano de treinta y pico, tornero metalúrgico devenido en fotógrafo social y la otra, una maestra de labores retirada de casi treinta, bendecida como una laboratorista y comerciante de la fotografía. Esto fue a ese momento: después fueron mutando.
El encuentro sucedió Noviembre de 1973, en un comercio llamado Foto Yesik que estaba en la calle Mendoza 5488, barrio Azcuénaga, en la ciudad de Rosario. Cada vez estoy más convencido de que mis viejos conspiraron para que esa cita se diera. Fue un sábado al mediodía, como siempre cerraban el boliche hasta las cuatro o cinco de la tarde. Esa vez me quise quedar solo: había mucho por hurgar, no tenía muchas oportunidades (después comprobé que sí) de experimentar qué cosas se podrían lograr con mezclar los hiposulfitos, ácidos acéticos y cianuros del laboratorio fotográfico.
La segunda vuelta de llave al ingreso del local, un giro fatal de “abierto” a “cerrado” auspiciado por Fuji-Film y el bocinazo espantoso que eructó el 3CV amarillo huevo fue un “chau! no hagas quilombo!!”, me abrieron al mundo inexplorado e inesperado donde me junté con Ernesto y Robert. La cuestión es que los polvos químicos y don Daguerre quedaron para otra oportunidad.
El encuentro con Ernesto fue en el improvisado salón de retrato, que no era más que una piecita con un telón blanco de fondo y un banquito acolchado verde-odiado; un par de trípodes con una Cannon reflex y una Yashica; un paraguas pintado de plateado y tres lámparas de mil vatios con un pie inestable, que dos por tres pateaba y cortaba el hilito de tungsteno.
A un costado del salón descansaban apoyados unos a otros, desordenadamente en tamaños, un montón de retratos enmarcados, horribles, con marcos dorados y terciopelos rojos o verdes (seguramente parientes muertos, bebés tontos, para restaurar); algunos posters en chapadur que en esa época eran furor (Reutemann, Spinetta, Joan Manuel Serrat) y un cuadro (o eso parecía) celosamente envuelto en hojas de diario, recuerdo que eran de una edición de La Tribuna (después el tiempo me confirmó que para lo único que servía era para envoltorio).
Obviamente, cuanto más secreto era el secreto: más curiosidad curiosa; así fue que me llevé el cuadrito al escritorio principal del negocio que era una suerte de mostrador de atención al público y me dispuse a buscar la herramienta de apertura del envoltorio que fuera la menos agresiva, o que dejara menos huellas de una violación casi consentida. Fue así que cajones y cajones, trinchetas, cortapapeles y tijeritas de todas las formas me llevaron a otro envoltorio muy escondidito la fondo del último cajón del lado izquierdo. Oh, la-lá!! Aproveché y puse ambos secrets sobre el escritorio y así se dio.
Uno era un retrato en tinta china negra del Che Guevara que para mi, a mis ocho años me resultó imponente, en esa postura que ahora es una imagen famosa que los pendejos llevan en las remeras y tatuajes, y las pendejas hasta en las tanguitas. Era una época difícil: tercer gobierno de Perón; meses atrás había sido la matanza de Ezeiza; un efímero gobierno del Tío Campora; el asesinato de Rucci; izquierdas y derechas, armadas y desarmadas cruzadas mal. Me impregné esa imagen: volví los pliegos a su lugar, pero dudo que no se hayan enterado mis viejos de ese encuentro. Para mí que me dejaron a conocerlo así.
El otro bultito envuelto en papel de regalo pero al revés. Un libro de Robert Street, llamado "Técnicas Sexuales Modernas", de Editorial Paidos. Por Dios, mamita!! Recuerde -por ventura- que yo transitaba mis nueve añitos, final de cuarto grado. Imagínese que todo era teoría para mí, algunas cosas (poquitas) las sabía, otras las aprendí y otras tantas no las entendía (lógicamente). La cuestión fue que el librillo volvió a su lugar como si nada hubiera pasado: pero sin dejar de frecuentarlo. El tiempo hizo lo demás, como nos pasó a todos. Hoy me debo un retrato del Che, me voy a poner en campaña para conseguirlo, en tinta china negra si es posible. En cuanto al libro del apóstata Robert Street: lo tengo en mi biblioteca y me cago de risa cada que lo hojeo. Cada uno: el Che y Bobby, aportaron lo suyo.”
Y el Abad Giuseppe me respondió como para que todos lo escucharan: -Figlio mio, io ti absolvo!!- y por debajo, despacito me agregó - Yo te consigo el retrato del Che, pero préstame ese libro!!!!!!! – Y calló.

( Album de familia )

En esta foto están mis primos Santiago, Linda y Jessica,
cansados después de una bicicleteada por el parque.

Este es Mauri con sus compañeros de clase, recontento el día que se recibió de ingeniero nuclear, ahora trabaja en Syllicon Valley.

Este es Jonathan y su personal trainer Yopo en la puerta de su casa en el country Los Huarpes
Alicia siempre se destacó por su lomo, en esta foto desfila en una fiestita del cole. La negra posó como Miss Zambia.

El tío Juan Carlos no puede dejar el vicio, acá esta en pleno show por Pasco Street, a la derecha detrás de él está Dieguito estrenando una falda multicolor.

Cacho, no me sacudís la manguera? (YPF: ¿qué hacemos?)


sábado, 13 de octubre de 2007

You've got a friend


Cuando estés perdida, bajo un cielo triste y gris
Y nada, nada te vaya bien…
Pon tu pensamiento en mí, y nómbrame sin más
Recuerda, siempre tendrás mi amistad.
Llámame, búscame y al lugar que quieras iré, a tu lado estaré.
Todo lo que tienes que hacer, es sentir que no te olvide,
Soy tu amigo, tu amigo fiel…
Cuando estés vencida, y no encuentres paz
Mira dentro tuyo y me encontrarás.
Piensa otra vez en mí y pronto llegaré, tú lo sabes,
soy tu amigo fiel…
Llámame, búscame
Y al lugar que quieras iré, a tu lado estaré...
(un pedacito de la letra del tema de Carole King, interpretada con éxito por James Taylor en los 70 y en castellano por JAF)

viernes, 12 de octubre de 2007

"La Balsa de Piedra": cuando llegue qué hacemos?

A propósito del 12 de octubre, leí por ahí que José Saramago volvió a reivindicar recientemente su idea utópica de una República de Iberia, como solución política a los conflictos de España y Portugal. Una vieja idea que ya desarrollaba en su novela “La balsa de piedra”, (y que tiene sus adeptos en Portugal).En “La balsa de piedra” una grieta se abre espontáneamente a lo largo de los Pirineos, lo que provoca la separación de la Península Ibérica de Europa, y la transforma en una isla flotante que la lleva hasta el medio del océano Atlántico, a mitad de camino entre Europa y los Estados Unidos de América. Europa arrepintiéndose de haber aceptado a España y Portugal en la Unión Europea, y los Estados Unidos abriendo los brazos a Iberia como un nuevo estado norteamericano más. Pero Iberia, después de rotar varias veces sobre sí misma, se gira hacia el sur, hacia una nueva utopía, el encuentro cultural de los dos pueblos peninsulares con los pueblos del Sur del otro lado del Atlántico. Una utopía política.

martes, 9 de octubre de 2007

Gente. Mucha gente.

Estimados y desconocidos incursionadores de mi blog, si bien de algunos sé su identidad de otros muchos más lo ignoro y ni viene al caso saber quiénes son. Solamente quiero compartir que no me dejo de asombrar de que desde el 2 de agosto pasado se hayan registrado de acuerdo con el contador que puse 2403 accesos al blog hasta este momento (ese número incluye mis incursiones de rediseño y carga de post (van como 70), pero estoy muy lejos de ser un par de cientos de visitas. Otra curiosidad pasa por saber que tengo registrado accesos al blog desde 28 países. Desde Cuba a Holanda, de Paraguay a Bélgica, pasando por Nueva Zelanda, Japón, Colombia e Italia. Gracias y espero que les guste, aunque mis mensajes solo están arrojados al ciberespeacio sin destinatario.

miércoles, 3 de octubre de 2007

DESTINO: ROSOLINI

Luma había decidido esa tarde desde su perversa ignorancia que mi inmediato lugar en el mundo urgente de las próximas horas fuera la cómoda poltrona a mitad de ubicación dentro de un interminable bus de larga distancia que rezaba en su frente un destino para mi desconocido en distancia y tiempo: Rosolini. Estación terminal: Letargo obvio, pero aveces provocado: no encontré al culpable. El pobre reloj central: Caían vencidas las agujas del tiempo, pero aún mas lento que lo habitual; los minutos se tomaban su tiempo para no morir; los tiempos restantes se negaban saldar a tiempo las cuestiones de impaces. De pronto percibí algunas grietas de perdón que cruzaron mis últimas imágenes de Cirio revolcándose de culpa en el fango de sus propios lamentos. Quizá haya sido demasiado tarde para comprender que solo una parva de falacias no es suficiente para arrancar entrañas de rencores acopiados anarquicamente. Líquido lúpulo, tocino ilegal más bromato y me entregué al transportador inconciente, hijo de un nadie irreverente que supo hacerle sentir la falta total de autoestima cuando refregó su rostro fresco en una montaña de mierda de sabias enseñanzas que no supo comprender. Hora de partir, cuanto menos de dejar de estar ahí. Lo consentí. Quise ser lo que él quería que fuera. Nunca antes lo habría aceptado, pero debo haber tenido motivos en ese momento y así fue. Lado contrario al pasar, entre muro inventado -pero no por mi- y una masa humana tampoco elegida. Habló sin respuesta, labió intensamente sin argumento y balbuceó miserables dichos cargados de sinsentidos. Nunca le fui un captor de sensanciones, super obviar hasta el crepúsculo. La muerte del sol, aplacó mi ansiedad. Continuaba vomitando dichos huecos. Hicimos que la inquietud del trayecto se transformase en lecho. Dormimos pero no de acuerdo. Soñé lo que quise y sin que lo supiera. Posó su extremo en mí. Otra permisión. Así se quemaron secuencias temporales, horales. El destino mío, problamente era el mismo que el suyo. Pero el arribo no inmutó su alma, supuse erradamente. El extremo cercano inmutable y rígido no logró superarse a su lugar de origen. Hasta que en un momento que no puedo recordar cual, se fue todo el vuelo literario de este cuento .... a la mierda !!! La vieja que viajó estaba sentada junto a mí durante horas, en la butaca sobre el pasillo, yacía bien fria, pálida e irreversiblemente muerta y su rigidez cadavérica me impidió por varios minutos salir de mi ubicación al lado de la ventanilla. Todo eso mandó en minutos al carajo cualquier musa inspiradora y descubrí mi nueva manía: la claustrofobia necrofílica.






lunes, 1 de octubre de 2007

Ladrón de arte (cuando uno muestra lo que no debe)



No pregunten de quiénes son las fotos ni las pinturas
porque cuando se roba no hay tiempo de leer las firmas de los autores !

Non accontentarti di sopravvivere, devi pretendere di vivere in un mondo migliore, non soltanto sognarlo!